
Vamos de inmediato con la tercera parte, que espero sea del gusto de todos mis amorosos visitantes.
Y no olviden dejar algún comentario. Recuerden que de ustedes depende continuar con el documental.
Seres mitológicos, seres fantásticos, seres que existieron cuando la tierra aún era joven, seres que se esconden del hombre en algún lugar solitario y lejano del planeta...

MIS QUERIDOS QUERUBINES:



Les quiero entregar la primera parte de un documental espectacular sobre los dragones y lo mejor de todo, es que está hablado en español.
Dicho documental, es una exploración seria y científica basada en una pregunta simple y a la vez profunda: ¿Y si las leyendas de dragones fueran realidad? Todos sabemos que las leyendas, por regla general, tienen algo de real en su inicio, que conforme pasan los años se va distorsionando por los mitos.
Entonces, si separamos el mito de la leyenda ¿Cuál sería el resultado? Simplemente sacaríamos en claro lo siguiente: Todas las culturas antiguas tienen imágenes o escritos sobre dragones. ¿Casualidad? Lo dudo.
Espero que la primera parte sea del agrado de todos, de ser así, irán apareciendo de forma esporádica las siguientes partes del documental, si no, simplemente háganmelo saber en los comentarios y seria la primera y última parte, ustedes serán quienes decidan.
Muchos besitos y larga vida a los seres de fantasías.
Pegaso era un caballo blanco con alas, nacido del encuentro entre Poseidón, el dios griego del mar y de los caballos, y Medusa, una de las tres Gorgonas. Cuando Perseo, mitad dios por tener a Zeus como padre, acabó con su vida tras una lucha cruenta, Pegaso nació del cuello de la Gorgona, al igual que su hermano, el gigante Crisaor, y al salir batiendo sus alas se elevó, momento en que aprovechó Perseo y subiéndose a él, escapó de las otras dos Gorgonas. Así nació Pegaso.
Belerofonte, héroe griego hijo del Rey Glauco de Corinto, vivía obsesionado con capturar a Pegaso hasta que una noche Atenea, diosa de la razón, regaló una solución al ansioso héroe para capturar al rebelde caballo alado: una brida de oro que le permitiría domarlo. Y funcionó, convirtiéndose así Pegaso en el compañero de las hazañas mitológicas que más tarde llegarían.
Por fin Pegaso volvía a volar en libertad. Pero cierto día ocurrió que en el monte de nombre Helicón se celebraba un concurso de preciosas voces. Tan bellas eran que el monte se fue elevando hacia el cielo sin control ninguno. Ante esto Poseidón mandó a Pegaso a dar un coz a la montaña para parar su exorbitado crecimiento, orden que fue cumplida. Ahora bien, donde Pegaso golpeó nació una fuente, la Fuente Hipocrene, fuente consagrada a la inspiración que proporcionan las Musas.
Además, Zeus lo nombró portador del rayo y del trueno, símbolos máximos de su poder, y el encargado de conducir el carro de Aurora, que con su paso anuncia día, antes del amanecer, la llegada de su hermano Helios, que no es otro que el Sol. Con el paso del tiempo, Zeus lo convirtió en una constelación formada por cuatro magníficas estrellas brillantes en forma de cuadrilátero.